Luego, los viejos se disculpaban, los perros se callaban, el niño cogía el balón, el coche comenzaba a derrochar kilómetros por el tubo de escape, los de abajo follaban y se reconciliaban, la vecina hacía la cama, el gato se levantaba para volverse a tumbar en seguida, el café se enfriaba, y las tostadas hicieron "clín".
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