pimpumredhotchilipeppers en su cabeza.
Me la crucé con la calle desierta, los cascos puestos, los oídos atentos, y la mente red, hot, como el chili o los pimientos, o un trago de alcohol ardiendo.
Eran las 4 de la tarde, movía los brazos al azar, y había perdido toda coordinación al respecto.
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